Cuidados alimenticios en una persona hipertensa

abril 9, 2013


La tensión arterial alta (hipertensión) es una elevación constante de los niveles de presión sanguínea por arriba de los valores considerados como normales para la población general, es decir, presión sistólica mayor de 140 mmHg y presión diastólica, mayor de 90 mmHg (140/90). Los factores que generan hipertensión son: tabaquismo, colesterol alto, diabetes, edad mayor de 60 años, y familiares con hipertensión.

El objetivo principal del tratamiento de la hipertensión es la prevención de eventos cardiovasculares, buscando siempre mantener niveles menores de 140/90 mmHg. El tratamiento es para toda la vida, y puede incluir desde modificaciones en el estilo de vida hasta el uso de medicamentos, dependiendo de la gravedad de la condición. Las medidas no farmacológicas son aplicables a toda la población, como prevención primaria y a la población hipertensa, como parte inicial y fundamental del tratamiento. Éstas incluyen:

-          Lograr y mantener un peso saludable.

-          Moderar el consumo de sal en la dieta, especialmente sujetos con diabetes.

-          Asegurar el consumo de frutas y verduras diariamente.

-          Controlar los niveles de colesterol en sangre.

-          Realizar actividad física moderada diariamente.

-          Evitar el consumo de tabaco.

-          Evitar el consumo de alcohol.

-          Controlar el estrés.

Sin embargo, el factor más importante para controlar la hipertensión es la alimentación. Las siguientes son algunas recomendaciones dietéticas para ayudar a lograr estos objetivos:

  • Consumir alimentos frescos que contienen menos sodio.
  • Evitar la adición de sal a los alimentos durante la preparación o en la mesa.
  • Recurrir al uso de especias y hierbas aromáticas para resaltar el sabor de los alimentos.
  • Recurrir al uso de sustitutos de sal, que contienen la mitad de sodio que la sal de mesa.
  • Recurrir al uso de sal marina, ya que, por ser más fuerte, permite emplear menor cantidad para lograr el sabor deseado.
  • Evitar el consumo de alimentos industrializados, de ser así, leer las etiquetas de valor nutrimental antes de elegirlos.
  • Preparar alimentos y congelarlos para evitar acudir a los precocinados, que son ricos en sodio.
  • En los restaurantes elegir el menú ensaladas, aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos. Para evitar la adición excesiva de salsas se puede pedir que éstas se sirvan a parte, y adicionarla con moderación.
  • Optar por alimentos al vapor, asados, cocidos, hervidos en lugar de empanizados, fritos o con salsas añadidas.
  • Preferir el consumo de aceite de oliva en lugar de aceite de maíz, margarinas, mantequilla y mayonesa.
  • Moderar el consumo de café.
  • Asegurar un consumo adecuado de calcio a través de leche y derivados.

Si el médico indica el uso de algún medicamento, éste mostrará un mejor efecto si se combina con hábitos adecuados en el estilo de vida. Hacer cambios en el estilo de vida puede ser difícil; es recomendable adoptar un cambio a la vez.

Por  Daniela Merchant Careaga

Directora de la Lic, en Nutrición



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