La diabetes es un grave trastorno metabólico de evolución a largo plazo, cuyo origen es una deficiente acción de la hormona insulina, y que se manifiesta por un marcado y persistente aumento de la glucemia (azúcar en la sangre). Existen muchos factores que ayudan a que la insulina deje de funcionar adecuadamente, como la dislipidemia (alteraciones de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre) y el sedentarismo.

En la prevención de la diabetes la alimentación ocupa el principal lugar porque constituye la medida más efectiva para mantener el buen funcionamiento de la insulina. Por esta razón es conveniente establecer un plan de alimentación contra la diabetes.

La primera pregunta que nos debemos hacer al establecer este plan es ¿qué pretendemos con él? Al responderla debemos ser lo suficientemente ambiciosos como para lograr los siguientes objetivos:

  1. Controlar los niveles de glucemia, evitando aumentos y disminuciones drásticas.
  2. Controlar la cantidad y el tipo de lípidos en la sangre.
  3. Proveer de energía suficiente al organismo, incluyendo la actividad física mínima necesaria para mantener un estilo de vida saludable.

Para lograr estos objetivos no es necesario seguir severas prohibiciones, recomendaciones ni extravagancias dietéticas, basta con llevar un estilo de vida saludable que incluya las siguientes recomendaciones:

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras en la dieta hasta alcanzar tres raciones de frutas y cinco de verduras al día.
  • Preferir el consumo de cereales integrales en lugar de los panes blancos y/o azucarados.
  • Disminuir hasta lo mínimo posible el consumo de pasteles, postres, frituras y golosinas.
  • Evitar el consumo de refrescos y bebidas azucaradas, incluyendo jugos embotellados y aguas de fruta con azúcar añadida.
  • Procurar incluir agua simple como bebida para acompañar los alimentos.
  • Evitar agregar azúcar a las bebidas de frutas preparadas en casa.
  • Evitar el consumo de alimentos fritos y rebozados, preferir los asados, hervidos o al vapor.
  • Incluir todos los tipos de carne (pollo, res, cerdo y pescado) en la misma semana, así se asegura el aporte de grasas buenas en el organismo, sin sacrificar otros nutrimentos importantes como el hierro y las vitaminas liposolubles (A, E, D y K).
  • Recurrir al aceite de oliva, tanto para el sartén como para las ensaladas. Moderar el consumo de aderezos comerciales para ensaladas.
  • Evitar el consumo frecuente de mantequilla, margarina, mayonesa y manteca.
  • Servirse la porción que se va a consumir en platos pequeños y una sola vez.
  • Elegir un lugar agradable para comer que no genere ninguna distracción, evitar hacerlo en varios lugares a la vez.
  • Consumir un litro de agua simple al día, además del agua que se consuma junto con los alimentos.
  • Este estilo de vida saludable incluye una rutina de ejercicio. No es necesario que sea un ejercicio extenuante, basta con caminar de manera ininterrumpida 30 minutos diarios y aumentar hasta lograr el equivalente a una hora de caminata rápida, diariamente.

Éstas son recomendaciones generales. Sin embargo, es conveniente que te acerques con un nutriólogo para que juntos diseñen estilo de vida saludable que mejor te convenga tomando en cuenta tus requerimientos biológicos, tus actividades diarias y, por supuesto, tus preferencias personales.

Comparte esta información con la gente que quieres. Tú puedes ayudar a prevenir la diabetes.

Por Lic. Daniela Merchant Careaga, Directora de la Lic. en Nutrición, Campus Atizapán.

Tópicos: Salud
Ciencias de la Salud UNITEC

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