Las mandíbulas y maxilares han evolucionado con el tiempo, haciéndose más pequeñas e impidiendo la correcta erupción de los tercermos molares, lo que genera gran dolor en las personas. 

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La evolución del hombre ha generado diversos cambios en la anatomía del cuerpo humano. En nuestros antepasados solíamos observar un tamaño más grande del maxilar inferior y superior, además de que el tipo de alimentación también es un factor importante que influye en el tamaño y función de dientes y huesos para poder triturar lo que se consume.

De ahí que los terceros molares también hayan evolucionando con el tiempo, pues nuestras mandíbulas y maxilares son más pequeños. La dieta ha tenido muchos cambios, ahora contamos con utensilios que nos ayudan a cortar el alimento para poderlo deglutir con mayor facilidad, haciendo los alimentos más blandos y más procesados, principalmente.

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Nuestra dentadura completa cuenta con 32 dientes permanentes. Los terceros molares son los últimos en erupcionar. Sin embargo, hoy en día presentan grandes problemas para estar en la boca y en correcta función.

Al reducir el tamaño de nuestros huesos las “muelas del juicio”, como muchos las llaman, no cuentan con el espacio suficiente, por lo que no pueden erupcionar correctamente, generando retención o impactación de los mismos, seguidos de la necesidad de quitarlos por vía quirúrgica, para cuyo diagnóstico es vital consultar al especialista.

Existe también un alto porcentaje en la población con ausencia de los terceros molares, es decir, no se llegan a formar, por lo que se tiene la teoría que con el paso de los años podrían desaparecer por la misma evolución del hombre.

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Tópicos: Licenciatura en Cirujano Dentista
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