La grasa abdominal acumulada en la parte visceral genera un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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Se dice que tienes cuerpo de “manzana” cuando presentas una acumulación de grasa en la parte superior del cuerpo y la zona abdominal, pero si dicha acumulación se encuentra en la cadera, muslos y glúteos es tipo “pera”. En términos clínicos también podemos clasificarlos como androide (manzana) o ginecoide (pera).

Diversos estudios han mostrado evidencias fehacientes de que la grasa abdominal acumulada en la parte visceral genera un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. La razón principal de esto es que la grasa abdominal se encuentra en una zona profunda de la sección media del cuerpo, en donde se alojan órganos vitales como corazón, hígado, intestinos y pulmones. Adicional se secretan hormonas y otras sustancias químicas que causan inflamación, lo que detona enfermedades metabólicas, hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes, entre otras patologías.

Para poder detectar el riesgo que tenemos sobre nuestra salud cardiovascular, lo primero que se debe hacer es la medición y control de la circunferencia abdominal, ya que a través de esta medición se obtiene la concentración de grasa en esta área del cuerpo. La medición de esta circunferencia resulta muy sencilla, pues solo se necesita una cinta métrica que se extienda rodeando la cintura en el punto medio entre la última costilla y la cresta iliaca (la parte más sobresaliente del hueso de la cadera). Normalmente este punto medio coincide con el ombligo. Es importante relajar el abdomen y no ejercer presión en la cinta.

Según el sexo de la persona, los datos se interpretan de una forma u otra, pero pensando en una mujer adulta, existe riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares a partir de los 80 cm, mientras que en los hombres hay riesgo a partir de los 90 cm. Por debajo de estos niveles se considera que no hay riesgos evidentes para la salud con relación a este tema.

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Pero, ¿cómo reducir o evitar esta acumulación de grasa en la región abdominal? Lo primero a considerar es una alimentación balanceada, especialmente baja en azúcares refinadas, refrescos, golosinas o frituras.

Se debe promover el consumo de frutas y verduras crudas y con cáscara, principalmente aquellas ricas en fibra; así como una alimentación que considere las preparaciones cocidas u horneadas, evitando los fritos y capeados. Adicional al consumo de 2 litros de agua al día y el incremento significativo de la actividad física. Lo anterior puede hacer que tu grasa abdominal disminuya de forma significativa, pero lo más importante es que estos hábitos sean permanentes para poder atender la problemática y evitar el riesgo de enfermedades cardiovascular.

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Tópicos: Licenciatura en Nutricion
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