Platicamos con Paola Bernal, Directora Académica de Ciencias de la Salud de la UNITEC, sobre 7 principios de la dieta yogui que podemos aplicar para tener una vida más saludable. 

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¿Has escuchado hablar de la filosofía yogui? Entonces sabes que su finalidad es encontrar la armonía entre el cuerpo y la mente. Y es que el yoga va mucho más allá de hacer posturas en clase: para sus practicantes es clave una alimentación que los haga sentir bien, pues creen firmemente que lo que comemos guarda una relación directa con quiénes somos.

Platicamos con Paola Bernal, Directora Académica de Ciencias de la Salud de la UNITEC, sobre 7 principios de la dieta yogui que podemos aplicar para tener una vida más saludable y, en última instancia, más plena. ¡Toma nota!

Alimentación orgánica: volver a las raíces

En los últimos años hemos sido testigos de un movimiento que invita a consumir alimentos naturales, libres de pesticidas, conservantes o aditivos. Esto va más allá de una simple moda. “La alimentación orgánica se basa en la filosofía de volver a lo natural”, explica Paola. “Esto está ligado con una necesidad de ser lo más saludables posible. Entre menos afectemos la naturalidad de nuestro cuerpo, mejor nos sentiremos”.

Diversos estudios han demostrado que dosis elevadas de sal y otros aditivos aumentan el riesgo de padecer cáncer. Por ello, este movimiento aboga por técnicas de conservación naturales y que no dañen el equilibrio del cuerpo.

¿Sin carne es mejor?

Los practicantes de yoga tienden a adoptar una alimentación vegetariana. Pero, ¿qué tan beneficiosa es una dieta libre de proteína animal? De acuerdo con Paola, cada persona debe encontrar una dieta que se adapte a sus requerimientos. “Una alimentación vegetariana sí puede ser equilibrada; sin embargo, hay que saber muy bien cómo seleccionar los nutrientes para que no nos falte nada. Hay que investigar mucho”.

En este sentido, de acuerdo con la experta, los ovolactovegetarianos —quienes consumen leche y huevo—logran tener una dieta más balanceada.

Slow Food vs. Fast Food

El yoga está íntimamente ligado con la filosofía slow: dejar de vivir deprisa y tomar consciencia de cada momento. El movimiento Slow Food se basa en el placer de comer: invita a dejar de consumir comida rápida y a comer alimentos más naturales, preparados en casa. Se preocupa por la forma en que se cosechan los alimentos hasta cómo se consumen: en dónde comemos, cuánto tiempo nos tomamos, si disfrutamos cada bocado...

“Slow Food es dejar a un lado la cultura de lo instantáneo y darle un sentido a nuestra comida”, comparte la experta. Por ello, una parte importante de esta filosofía tiene que ver con los métodos de cocción. “Prefiere los métodos de cocción lentos, que son más amables con los alimentos y conservan mejor sus nutrientes”.

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Equilibrio yin-yang

Según la filosofía oriental, el equilibrio entre los opuestos (representado por el yin y el yang) debería estar presente en todas las cosas, y la alimentación no es la excepción. “Se trata de evitar irnos a los extremos, cosa que resulta muy fácil hoy día. Una verdura congelada pierde ciertas propiedades, al igual que una verdura que se hirvió demasiado… ¡Pierde su color y ni siquiera sabe bien! Lo mismo pasa con la comida muy condimentada: la sal hace que retengamos líquidos y su consumo excesivo deriva en enfermedades”.

Consumir los alimentos en su estado natural siempre será la mejor opción.

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La postura lo es todo… o casi todo

¿Te has atragantado unos tacos mientras estás parado en la calle? ¿Comido en tu escritorio mientras escribes en la computadora? Aunque no lo creas, tu postura es clave a la hora de comer… ¡y tú que no le prestas la mínima atención! “Cuando las personas tienen una buena postura sus músculos trabajan de manera correcta, y eso facilita la digestión. Si comes sentado y recto, tu digestión será buena y te sentirás mucho mejor”.

Una tacita de té

Muchos yoguis recomiendan acompañar sus comidas con una taza de té caliente. ¿La razón? Consideran que ayuda a digerir mejor la comida que un vaso de agua fría. Para Paola, servirse té durante la comida va mucho más allá. “Tomar té es un ritual que va muy de la mano de la filosofía slow. Implica darte el tiempo de estar contigo mismo y también de compartir con otras personas”. Y es que un té nunca se toma deprisa: se bebe poco a poco, con calma, disfrutando cada sorbo. Si el té no te gusta, puedes buscar alternativas como acompañarlo con fruta picada.

La comida y nuestro estado de ánimo

Los practicantes de yoga saben que existe una relación directa entre lo que comen y cómo se sienten. “Nuestro cuerpo funciona con calorías. Necesitamos una alimentación que nos proporcione las calorías necesarias para tener energía; una dieta equilibrada, con un buen porcentaje de lípidos, proteínas e hidratos de carbono, es indispensable para sentirnos bien. Si este equilibrio se pierde, nuestro estado de ánimo lo reflejará”, explica la nutrióloga.

¿Has escuchado decir que las personas que comen mucha carne son enojonas? Esto podría tener una explicación. “Una dieta alta en grasas nos puede poner de mal humor. Además, la carne suele estar cargada de proteínas que se inyectan a los animales y que se transmiten a los humanos. Esto altera nuestro equilibrio e incluso podría influir en nuestro estado emocional”.

Por supuesto, la relación entre la comida y el estado de ánimo no siempre es automática. “Forma parte de un todo. Para sentirnos bien a largo plazo, hay que procurar mantener este equilibrio no por un día ni por una semana, sino todo el tiempo”, concluye la experta.

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