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¿Es verdad que la televisión está muriendo?, es una pregunta que nos hacemos en nuestros días al ver cómo decae este medio de comunicación. 

¿La televisión está muriendo o en estado de coma?

Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, habría que analizar cuáles son las causas que la provocan. Aquí explicamos algunas de ellas.  

La televisión vs el contenido

El primer punto que analizaremos es el contenido que se está mostrando en las televisoras. En este sentido es importante mencionar a las telenovelas, series que crean una realidad ficticia, la cual se basa en hechos que suceden en nuestra vida cotidiana. Recuerdo, por ejemplo, que en los años 60´s las historias que veíamos tenían como protagonistas a un “Romeo y a una Julieta”, un “Conde de Monte Cristo” o una “Cenicienta”, todas caracterizadas por un amor imposible, desigualdad social y deseo de venganza, situándolos en una vida cotidiana.

Con los Picapiedra se notaba un esposo proveedor de la familia, machista y con una esposa responsable, administradora de la economía y dedicada al 100% a las labores de la casa y al cuidado de los hijos. Tal cual, ilustraba el modelo familiar ideal para aquella época.

¿La televisión está muriendo o en estado de coma?

Batman, protagonizado por Adam West, a través de su inseparable compañero Robin proveía de valores que aleccionaba a los jóvenes a poner el bien por encima de todo acto pernicioso, con mensajes estructurados como “un buen ciudadano no se estaciona cerca de una toma de agua”.

Hoy vivimos una familia diferente, una sociedad cada vez más violenta, con una apertura de lenguaje, ocasiona que las historias mencionadas ya no sean suficientes para satisfacer las necesidades de la audiencia. Ahora, para entretener a los televidentes, se requiere ampliar la violencia, el sexo, las drogas y el realismo, descuidando promover los valores y la unión familiar.

¿La televisión está muriendo o en estado de coma?

Pero no le echemos la culpa al contenido nada más, cualquier programa vive de la comercialización. Retomemos que, en los años 60´s, un programa de 30 minutos estaba dividido en 4 bloques de contenido sumando 20 minutos de programa, 3 bloques comerciales sumando 10 minutos, con lo cual se complementaban la duración del programa. En nuestros días, los 4 bloques de contenido suman 15 minutos y, dentro de este contenido, se menciona algún producto o marca, por 3 bloques comerciales sumando los otros 15 minutos. Con tanto ingrediente comercial, la audiencia se fastidia, provocando que busque nuevas alternativas que satisfagan sus necesidades de distracción.

La televisión abierta y el Internet

El avance de la tecnología nos permite generar nuevos contenidos, diversificando las opciones para que la audiencia encuentre el programa que quiere ver.  En ellos, hay poca exposición publicitaria y, lo más importante, es que se puede llegar a todo el mundo a toda hora. El más claro ejemplo: Netflix

Esta plataforma permite ver nuestros programas favoritos sin cortes comerciales; ese es el éxito, ya que su modelo de negocio se basa en la suscripción mensual de los usuarios.

Hoy podemos ver programas de todo el mundo en Internet, lo cual ha disminuido el interés de ver la televisión abierta. Por ello, las marcas comerciales han dejado de invertir en estos medios por el alto costo que implica presentar un spot (con un tercio de éste se pude patrocinar un programa por Internet) e impactar su marca a un costo mínimo, lo que nos hace pensar en la posible muerte de la televisión abierta.

¿La televisión está muriendo o en estado de coma?

Regreso a lo esencial

Los valores no disminuyen la calidad de un programa; al contrario, lo fortalecen.  Y pensar en disminuir el contenido publicitario para no fastidiar a la audiencia evitando su probable muerte, es tan solo un sueño utópico que seguramente ha pasado por la mente de casi todos nosotros, y también por las televisoras.

Para poder subsistir, los que nos dedicamos a las Ciencias de la Comunicación, debemos explotar la creatividad y, tal vez, recurrir a lo básico, a la receta que tenemos muy bien probada y que funciona. Por ejemplo, en Barcelona hicieron una serie llamada Merli, la cual trata sobre un profesor de filosofía que enseña a sus alumnos a pensar y tratar de entender el mundo que viven. Contada de manera sencilla y caracterizada por recrear vivencias cotidianas, esta serie ha superado sus propios pronósticos de éxito. Esta es una prueba que nos demuestra que un pequeño motor bien aceitado puede producir contenidos exitosos, sin la imperiosa necesidad de una aparatosa maquinaria para generar programas arrolladores.

Si te interesa diseñar, planear, organizar y evaluar estrategias de comunicación, estudia la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UNITEC y ábrete a un mundo de posibilidades para alcanzar tus metas.

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Tópicos: Licenciatura en Ciencias de la Comunicacion, Campus Sur
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