El instinto, olfato o "gut", como algunos le llaman, es indispensable a la hora de tomar decisiones de negocio. ¿La buena noticia? Se puede desarrollar. ¡Aprende cómo!

como-desarrollar-instinto-negociosFoto: Hunters Race en Unsplash

Seguramente te ha pasado: estás en una junta, la agencia está a punto de presentar una propuesta grande. Se enciende el proyector, los ponentes comienzan a hablar y…

Ahí está. Lo sientes. Sientes ese “algo” en el estómago que te dice que ésa es la propuesta creativa que habías estado esperando. Algo muy adentro de ti te dice: “esto va a funcionar”.

Algunos le llaman sexto sentido. Albert Einstein lo llamaba “el regalo sagrado” y para Steve Jobs era “más poderoso que el intelecto”. Para mí, el olfato (o como me gusta llamarlo, “gut”) es la suma de experiencia, curiosidad e intelecto.

El "gut" puede sentirse en cualquier situación de negocios: al tomar una decisión sobre si lanzar o no un nuevo producto, al pedir que se realice una investigación de mercado para corroborar una teoría o incluso al contratar a alguien para que ocupe un puesto importante en una empresa.

Albert Einstein lo llamaba “el regalo sagrado” y para Steve Jobs era “más poderoso que el intelecto”. 

Este olfato de negocios puede convertirse en tu gran aliado; puede ayudarte a hacer inversiones más eficientes o incluso prevenir catástrofes a tiempo. Puedes acudir a él, por ejemplo, para decidir:

  • Si quedarte o no con una propuesta creativa
  • Qué testear y qué no
  • A qué le debes dedicar tu tiempo

Todo esto suena muy bien, pero quizá te estés preguntando lo siguiente:

¿Debería confiar en una corazonada para tomar decisiones de negocios?

Entiendo tu preocupación, pero el gut es mucho más que una corazonada. De hecho, la mejor opción siempre será tomar una decisión de “gut” basada en data. Más adelante explicaré a qué me refiero con esto.

¿Deberíamos confiar en el instinto para tomar decisiones importantes? Depende. Depende del nivel de experiencia que tengas, de que hayas hecho bien tu trabajo y analizado detalladamente toda la información a tu alcance, de que te hayas hecho las preguntas correctas y, finalmente, de que tengas el valor para tomar la decisión a pesar de que pueda ser poco popular.

como-desarrollar-instinto-negocios-2Foto:  Olu Eletu on Unsplash

En 2010 Steve Jobs usó el “gut” para predecir que el iPad iba a reemplazar las PCs algún día, incluso viendo data que demostraba lo contrario. Para 2014, de acuerdo con estudios de Gartner, se habían vendido más de 70 millones de Ipads. ¡Era la primera vez que se vendían más iPads que PCs!

Por otro lado, en 1998 el CEO de Motorola, Gregory Brown, siguió su “gut”, ignorando toda la data que mostraba la tendencia hacia el predominio de los celulares inteligentes, e invirtió fuertemente en tecnología satelital móvil, que hoy ya es obsoleta. Esa decisión hizo perder más de $8 mil millones de dólares a la compañía.

Lo cual nos lleva al siguiente punto…

Gut vs data: ¿cuándo dejarnos llevar por el instinto y cuándo por los datos?

En este mundo digital y que facilita enormemente el acceso a la información, olvidarse de los datos, las tendencias y los hechos es arriesgarse de manera innecesaria. No hay razón para tomar decisiones a ciegas cuando tenemos toda la data que necesitamos más cerca que nunca, ¿cierto?

Pero cuidado: tener mucha experiencia y un mundo de datos para analizar también puede jugar en nuestra contra. Conviene mucho más tomar una mala decisión de manera rápida que dejar una buena decisión perdida en el “análisis parálisis” (¿has escuchado la famosa frase popularizada en Silicon Valley “equivócate pronto, equivócate mucho”?).

La data nunca cuenta la historia completa. Debe existir el elemento “humano” que interprete, juzgue, entienda, contraste y tome una decisión. La data ayuda a fortalecer nuestras decisiones, pero no las reemplaza. 

Una mala decisión se puede corregir pronto si eres curioso y si sigues los resultados de tus decisiones día con día. Si tu equipo está enfocado, todos podrán reaccionar rápido y corregir el rumbo. Cuando pasas mucho tiempo sin tomar una decisión por miedo a equivocarte te vuelves improductivo; el mercado cambia y la competencia te rebasa.

Así como debes estar dispuesto a tomar una decisión de “gut”, también tienes que estar dispuesto a cambiarla si no funciona. Richard Branson, fundador de Virgin, siempre creyó más en su instinto que en enormes bolsas de estadísticas y data. Y cuando se equivocaba asumía su error y cambiaba el rumbo rápidamente. 

Y el olfato se desarrolla así...

Ya sabemos que el famoso “gut” es muy útil para tomar decisiones de negocios. La buena noticia: este sexto sentido se puede desarrollar. ¿Cómo?

Primero que nada, teniendo mucha curiosidad. Haz todas las preguntas que puedas. Aprende a formular las preguntas correctas y busca información que te permita responderlas.

Puedes tener un montón de data, pero si no haces la pregunta de negocios correcta, ésta te puede decir cualquier cosa. Tener data porque sí es perder el tiempo. Antes de recolectarla, asegúrate de hacer las preguntas adecuadas: ¿para qué usaré esta información? ¿Qué necesito encontrar? ¿Cómo impactará esta información en mi negocio?

Usa la inteligencia que tenga tu negocio para generar insights. Entre más explores la información que está a tu alcance, mejores decisiones podrás tomar.

La tendencia actual es usar sistemas que te permitan visualizar la información de una manera más sistemática, visual y tendencial. Esto permite tener inteligencia en tiempo real y, en consecuencia, tomar decisiones que se “sienten mejor”.

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