Un adulto mayor es quien supera los 60 años de edad. Esta etapa está caracterizada principalmente por muchos cambios físicos, biológicos, sociales y psicológicos que afectan al organismo y, por ende, el estado de salud de las personas; por ejemplo, el organismo pierde agua, proteínas y calcio, aumentando el contenido de grasa corporal. Se tiene una menor capacidad física y una mayor propensión a enfermedades relacionadas con una mala alimentación, como puede ser desnutrición, anemia, o contraer cierto tipo de enfermedades crónicas degenerativas, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, o niveles elevados de lípidos en sangre, algunos tipos de cáncer, problemas renales, osteoporosis, entre otros.

Es importante considerar que en la edad adulta es necesario tener una alimentación adecuada que cubra las necesidades nutricionales que se requieren, especialmente porque existen factores que influyen en la alimentación en esta etapa de la vida, como pueden ser las alteraciones físicas y mentales, que disminuyen la capacidad de manipular utensilios, preparar o comer alimentos, falta de salivación, una mala dentadura, disminución de la capacidad gástrica y digestiva, depresión por aislamiento y/o pérdida de seres queridos e incluso inapetencia u olvido de comer.

Sustancialmente, los adultos mayores necesitan los mismos nutrientes que los jóvenes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales), pero en cantidades diferentes, pues algunos nutrimentos pueden ser más necesarios que otros, por lo que se requiere hacer adaptaciones a la alimentación que en la vida adulta se realizaba para lograr los objetivos de mantener una alimentación sana en esta etapa de la vida:

CALORÍAS (kcal): Conforme envejecemos, requerimos menos energía (calorías) que cuando éramos jóvenes, ya que disminuye la actividad física, por lo que es necesario disminuir la cantidad de alimentos que ingerimos.

CALCIO: Aumentan los requerimientos de calcio para mantener la masa ósea y reducir el riesgo de osteoporosis. La leche y sus derivados (queso, crema, yogurt) son las mejores fuentes de calcio, al igual que los vegetales de hoja verde y las sardinas, aunque también es necesario consumir suficiente vitamina D para poder absorberlo y realizar al menos 30 minutos de ejercicio diariamente.

FIBRA: Los expertos recomiendan el consumo diario de entre 20 y 35 gramos de fibra para mejorar el movimiento del tubo digestivo, moderar los cambios de azúcar y de colesterol en la sangre que se producen después de las comidas e incrementar la eliminación de las sustancias cancerígenas producidas por las bacterias en el intestino grueso. Se encuentra principalmente en los granos enteros, algunas frutas y verduras.

AGUA: Los adultos mayores necesitan tomar abundantes líquidos. La recomendación es consumir de 8 a 12 vasos por día. Algunos alimentos proveen líquidos, pero aun así es necesario tomar todo tipo de bebidas, jugos, leche, sopa, té o café, que pueden incluir además otras sustancias nutritivas, sin olvidar la mejor opción que es el agua simple.

VERDURAS Y FRUTAS: Alimentos ricos en antioxidantes. Estas sustancias son importantes, puesto que bloquean la formación de radicales libres, los cuales producen envejecimiento prematuro celular y la aparición de enfermedades crónicas, incluso el cáncer. Los alimentos que poseen una mayor cantidad de antioxidantes son las verduras de color oscuro (moradas y rojas).

Finalmente, es importante recordar que cada persona es diferente, por lo que es recomendable conocer cuáles son sus requerimientos alimenticios para cada caso, en particular tomando en cuenta la edad, estado de salud y la actividad que se realiza diariamente.

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Tópicos: UNITEC, Salud, Padres de Familia, Licenciatura en Nutricion
Ciencias de la Salud UNITEC

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