Dicen que eres lo que comes... ¡y nada puede ser más cierto para tu corazón! En el Día Mundial del Corazón, descubre cómo influye la dieta en tu salud cardiaca.

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Hace unos días, a raíz de un artículo publicado por el New York Times, nos enteramos de que, en los años sesenta, la industria azucarera de Estados Unidos sobornó a científicos de Harvard para que publicaran estudios que relacionaran las enfermedades del corazón con las grasas saturadas. ¿El objetivo? Desviar la atención de otro gran villano: el azúcar.

Pero, ¿es el azúcar un verdadero enemigo de la salud cardiaca? ¿Qué otros elementos de nuestra dieta contribuyen día con día a que nuestro corazón funcione de manera óptima o, por el contrario, se dañe a un nivel irreversible?

La doctora Paola Bernal Rosales, directora de calidad de Ciencias de la Salud en la Universidad Tecnológica de México, explica que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. ¿Y qué causa estos padecimientos? “Son varios los factores: los genes, la obesidad, el tabaquismo, el abuso del alcohol, la obesidad, el sedentarismo… y, por supuesto, la alimentación”.

Por mucho tiempo, la mala fama se centró en las grasas saturadas (aquellas contenidas en la carne, los lácteos y las papas fritas, entre otras comidas), lo cual demeritó el impacto negativo de otros alimentos. “Está bien documentado que las grasas saturadas son responsables de un corazón poco saludable. Pero también lo son un consumo bajo de fibra y un consumo elevado de azúcar y de sal. El exceso de azúcar promueve la obesidad, el exceso de sal promueve y empeora la hipertensión y la falta de fibra se relaciona con un consumo elevado de grasa y con problemas intestinales”, comparte la experta.

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Esto quiere decir que si eliminamos de nuestra dieta las grasas saturadas sin cambiar otros hábitos dietéticos no obtendremos ningún beneficio relevante. Lo que nos lleva a....

¿Cómo modificar nuestros hábitos alimenticios?

Sigue estas recomendaciones de Paola Bernal si quieres tener un corazón saludable.

  • Antes de hacer cualquier dieta, realízate una revisión médica para descartar cualquier padecimiento que pudiera afectar tu corazón. Recuerda que lo más importante para tu salud es la prevención.
  • Aprende a leer etiquetas. La clave para llevar una dieta balanceada es (¡adivinaste!) ser selectivos con lo que comemos. Y para elegir bien nuestros alimentos, es fundamental que aprendamos a leer las etiquetas. ¿La sugerencia de la doctora Bernal? “Busca a un nutriólogo para que te oriente sobre cómo leer las etiquetas de los productos y las letras chiquitas de los empaques de los alimentos industrializados”. Muchas veces, estos productos se venden como saludables cuando son todo lo contrario. 
  • Dedica tiempo a tu alimentación. Solemos llevar vidas tan ajetreadas que a veces preferimos comprar alimentos precocidos o congelados. Pero estos productos industrializados no necesariamente son los más saludables. Alimentarte bien puede implicar mayor tiempo o esfuerzo, pero créenos: ¡invertir en tu salud vale la pena!
  • Cuidado con los alimentos “light” o para diabéticos. Ojo: los productos que tienen poca grasa a veces tienen mucha azúcar añadida. O al revés: los productos con poca azúcar (para diabéticos) tienen muchísima grasa. Al final del día, una persona que debe evitar consumir mucha grasa tampoco debería consumir azúcar, pues ambos alimentos están relacionados con las enfermedades del corazón (y con muchas otras). 

Por supuesto, un régimen balanceado debe ir de la mano con otros hábitos saludables, como hacer ejercicio, reducir el consumo de alcohol y aumentar el de agua y dejar de fumar.

Y tú, ¿cómo cuidas la salud de tu corazón? 

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Tópicos: Salud, Licenciatura en Nutricion
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