¿Vives con ansiedad y no logras adaptarte al confinamiento? Te compartimos algunos síntomas que debes considerar para saber si todo está bajo control.

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La sensación de estar aislados o confinados ha ocasionado, en algunas personas, ansiedad, que se entiende como la respuesta anticipada e involuntaria bajo un estado emotivo que surge cuando un individuo se expone a situaciones de peligro o amenaza; sin embargo, es una experiencia universal y cotidiana que cumple una función adaptativa.

Pero, ¿qué pasa si no nos adaptamos? Es entonces que viene la manifestación de ansiedad por confinamiento que nos desadapta de la realidad para percibirla como algo totalmente insoportable.

Para saber si tu ansiedad ya no se ajusta o no se adapta a tu contexto, te compartimos los síntomas o reacciones que debes considerar:

  1. A nivel emocional: estado de shock, temor, tristeza, culpa, desesperanza, irritabilidad, alta reactividad, mayor labilidad emocional, dificultad para expresar sentimientos, bloqueo emocional y miedo.
  2. A nivel cognitivo: confusión, dificultad de concentración y atención, recuerdos y pensamientos intrusivos e hipervigilancia.
  3. A nivel físico: tensión, fatiga, problemas del sueño, incapacidad para descansar, cambios en el apetito, náuseas, taquicardia, cefaleas tensionales y molestias músculo-esqueléticas.
  4. A nivel de relaciones interpersonales: conductas de aislamiento, se evita la interacción, sentimientos de rechazo o abandono, actitudes de frialdad o distanciamiento de los otros o, por el contrario, sobreprotección y control, hiperreactividad o conducta irascible.

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Todas estas son conductas normales ante una situación de tensión mantenida. Lo importante es saber actuar ante ellas.

Para asumir de manera consciente y responsable la ansiedad producida por confinamiento, hay que tener presente:                            

  • Autocuidado: el cual implica aceptar y reconocer las emociones, reconocer tu vulnerabilidad ante esta situación.
  • Reconocer las emociones: hace referencia a permitirlas y aceptarlas. Al no hacerlo se intensifica la ansiedad y nos lleva a un estancamiento de la situación.
  • Cuidar la mente: a partir de ejercicios de meditación, mindfulness y respiración, principalmente.
  • Concentrarse en el aquí y ahora: debes centrarte en aquello que sí puedes controlar, responder a las necesidades inmediatas, a esa preocupación que ahora te asalta, ese malestar que debes resolver ahora y no dejar para mañana.

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Recuerda, lo único certero en la vida es que todo va a cambiar y este confinamiento es prueba de ello y también pasará.

¡Sigamos adelante! En el CADE podrán asesorarte en temas como este.

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Tópicos: Maestria en Psicologia
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