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Los alumnos de la Generación Z tiene una concepción de la realidad muy distinta a la de sus antecesores, ya que nacieron en un ambiente totalmente digita. Conozca cómo sacar provecho de sus habilidades y aprovechar las distintas visiones.

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En 1991, William Strauss y Neil Howe publicaron Generations en donde expusieron un método para identificar lo que caracteriza a un grupo de personas en el mismo rango de edad en un momento determinado. Más allá de la categoría en la que podamos ubicar a cada individuo en función de su año de nacimiento (Tradicionalistas, Baby Boomers, Generación X, Millennials, Generación Z), es necesario que los docentes reconozcan que la generación a la que pertenezcan sus estudiantes marcará de forma importante sus creencias, comportamientos, los medios que utilizarán para transformar su realidad y, desde luego, su comportamiento en el salón de clases.

Esa posibilidad de ver el mundo a través de la pantalla de un dispositivo móvil es lo que, en gran medida, hace que la Generación Z esté acostumbrada a la inmediatez.

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La primera generación nativa digital

Por primera vez en la historia, los grupos de secundaria, preparatoria e incluso ya también de universidad están integrados por personas que se pudieron conectar a internet desde que tienen uso de razón. La llamada Generación Z está conformada por aquellos que nacieron entre el año 2001 y el 2020, por lo que los expertos reconocieron que se trata de la primera generación nativa digital. Los llamados Millenials tuvieron que hacer la transición hacia el mundo digital, por lo que recuerdan un mundo en el que no existían teléfonos celulares con conexión a internet: la Generación Z simplemente no lo conoció, ni se lo quiere imaginar.

Precisamente esa posibilidad de ver el mundo a través de la pantalla de un dispositivo móvil es lo que, en gran medida, hace que la Generación Z esté acostumbrada a la inmediatez, a lo automático e instantáneo y, lo que es más dramático, que esperen que todo sea así, incluyendo el proceso educativo.

La maestra Erandi García Cabrera, quien tiene más de 10 años de experiencia dando clase a adolescentes relata: “Es una generación que no siempre está dispuesta a vivir el proceso de aprendizaje; a veces por flojera, pero también por desesperación e impaciencia, quieren llegar al resultado de forma inmediata. Les cuesta trabajo entender el valor del tiempo y de la constancia”.

Los estudiantes de la Generación Z suelen tener mejores resultados cuando se les da la oportunidad de tener una experiencia educativa totalmente inmersiva

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Sin embargo, sí hay esperanza. Un estudio realizado por Barnes and Noble College muestra que los estudiantes de hoy se niegan a ser aprendices pasivos; es decir, atrás quedaron las clases en donde el maestro podía dedicarse a exponer un tema de forma oral exclusivamente.

De hecho, los estudiantes de la Generación Z suelen tener mejores resultados cuando se les da la oportunidad de tener una experiencia educativa totalmente inmersiva, pues disfrutan el reto que implica ser parte de ella. Por ejemplo, el 51% de los estudiantes encuestados en el estudio dijo que aprende mejor mediante la práctica, mientras que solo el 12% dijo que aprende escuchando. Estos mismos adolescentes mencionaron que prefieren las discusiones en clase y los entornos de aula interactivos que el método de enseñanza tradicional. 

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5 consejos para mejorar la convivencia en el salón de clases

  • Establecer un plan de trabajo con reglas claras desde el primer día del ciclo escolar. La Generación Z también se caracteriza por tener dificultades para respetar a la autoridad. Sin embargo, los jóvenes detectan rápidamente qué maestros sí serán capaces de ponerles límites: la base de un ambiente de trabajo agradable en el salón de clases está en elegir aquellas cosas que nunca serán aceptadas, en función de lo que cada maestro considere más relevante.
  • Involucrar a los estudiantes en la definición de las consecuencias. Un buen reglamento contempla consecuencias, no castigos. Cuando los jóvenes tienen la oportunidad de decidir las consecuencias de sus actos se sienten tomados en cuenta y reflexionan sobre el impacto que tienen sus acciones.
  • Hacer ejercicios acotados que exijan total atención. Para lidiar con la falta de concentración de los adolescentes, lo mejor es realizar ejercicios cortos o dividirlos en partes. Por ejemplo, si la materia fuera Español, se podría alterar por completo la ortografía de un texto para pedirle al grupo que detecte los errores, lo cual exige una concentración total.
  • Dialogar en privado con los miembros disruptivos del salón. Los alumnos de secundaria y preparatoria pueden ser groseros y cometer faltas de respeto en contra de los docentes. Dicha actitud se ve acrecentada cuando están varios alumnos juntos; así, para lidiar con los individuos más problemáticos, se puede intentar hablar directamente con cada uno de ellos para explorar la causa de su agresividad y canalizarlos con las instancias correspondientes.
  • Tomar en cuenta sus necesidades. Es importante recordar que en las aulas de hoy conviven alumnos del siglo XXI con maestros del siglo XX. Por lo mismo, en los docentes recae la responsabilidad de entender el contexto de sus alumnos y de hacer los ajustes necesarios para optimizar el proceso enseñanza-aprendizaje. Hablar su idioma no significa tener que estar pegados a las redes sociales todo el día, sino preguntarles con un genuino interés sobre aquellas cosas que más les preocupan e interesan.
Tópicos: UNITEC
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