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Me llamo Ared Janit Rashid Arévalo, curso los últimos cuatrimestres de la carrera de Derecho, en la UNITEC Campus Sur, y a los 14 años incursioné en el bello arte de hablar con elocuencia: la oratoria. Es sobre esta experiencia que les quiero compartir mi historia.

La oratoria nos hará libres

Participé por primera vez en un concurso de oratoria cuando estudiaba la secundaria, en un certamen a nuestro Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez. En esta contienda, concursé durante dos años consecutivos: el primer año logré ganar el primer lugar a nivel zona y, en  la segunda etapa, la cual fue regional, obtuve el segundo puesto.

Di un descanso en este arte, debido a que no tenía información sobre más  certámenes. Fue hasta el año pasado que retomé el camino y, a la fecha, he participado en siete concursos, todos ellos a nivel nacional: El Universal (2015); Los Tratados de Teoloyucan (2015 y 2016); Organización Nacional de Mujeres PRI (2015), Nacional Interuniversitario Vox Vivacis (2015 y 2016) y Universidad Autónoma Metropolitana “In Kalli Tlapoa in Tlahtolli” (2016).

En los certámenes de la ONMPRI y la UAM, fui finalista. Sin embargo, en el concurso de la ONMPRI quedé en 5° lugar nacional y en  el de la UAM quedé en el 7° sitio.

Mi última participación fue en el IV  Concurso Interuniversitario Vox Vivacis, que se llevó a cabo los días 7 y 8 de noviembre en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. El lugar sede para la primera etapa fue el Parque Central de San Cristóbal de las Casas. He de decir que jamás había concursado en un lugar abierto, pero fue una excelente experiencia que volvería a repetir.

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El concurso tuvo tres períodos, con un total de 21 participantes de diferentes universidades del país que acudimos a este bello lugar. En esa contienda, el tema que abordé fue “Conflictos bélicos contemporáneos”. Hablé acerca de acontecimientos que han golpeado fuertemente la dignidad y tranquilidad de la humanidad, haciendo una exhortación a la paz, tolerancia y empatía.

Es con este discurso donde afortunadamente fui una de los 10 semifinalistas en la segunda etapa, que se llevó a cabo en el Museo de la Enseñanza.  Al momento de escuchar el nombre de mi universidad no lo creía, porque no solamente logré conquistar una meta, sino la conciencia aunada a los sentimientos del público y de los jueces. Es lo mejor que a un orador puede pasarle, porque como  fue en un lugar público y ver a personas animándose a escuchar y tomar un asiento; eso realmente es el verdadero triunfo.

El desempeño no fue malo. Sin embargo, no fue lo suficiente para lograr uno de los cuatro lugares disponibles a la etapa final de debate. Este resultado no me afectó negativamente, porque más allá de subir a una tribuna y ganar un premio, es tener la voluntad de hacer las palabras acciones. Afuera es donde realmente necesitan a un orador para dar a conocer acontecimientos verídicos, defender nuestros ideales y quizá no cambiar al mundo, pero al menos abrir el panorama de las personas e invitarlas al diálogo pacífico.

Amo la oratoria. Para mí es más que un hobbie, se ha convertido en algo primordial en mi vida. Muchos opinan que es pura política. No niego que dentro de esto se dé la política, pero es decisión propia. Al menos yo trato de hacer arte por medio de la palabra, porque lo muchos no ven es que detrás de un discurso,  detrás de un reconocimiento o de pasar a la final, hay trabajo arduo, libros, horas de desvelo, figuras retóricas, énfasis en la voz…

Adoro este arte, porque la palabra rompe cadenas; retumba en el recinto. Sale desde el diafragma y se proyecta hasta llegar a los oídos de la audiencia para cumplir con nuestro cometido. Persuadir es uno de ellos, pero al menos para mí, ser escuchada es un honor, porque gracias a mi voz y a mis argumentos he dado a conocer acontecimientos reales, además, de lograr un impacto de manera positiva en desconocidos.

La oratoria nos hará libres

 A toda la comunidad de la UNITEC Campus Sur los exhorto a expresar una idea, a que dejemos a un lado el miedo y nos liberamos, porque la palabra nos hace libres. Si tienen la oportunidad de poder conocer o participar en oratoria les va a encantar, porque siempre se aprende de todos los discursos, nos llenamos de conocimiento. Dicen que es competencia de intelecto; tienen razón, pero también se pone a la vista nuestro pensamiento, sentimientos y congruencia. Además, la oratoria me ha dado excelentes amistades de todas partes de la República Mexicana.

Si tienes facilididad de palabra y te gusta coordinar y dirigir equipos de trabajo dedicados a la observación correcta de la ley, la licenciatura en Derecho es para ti. 

Conviértete en abogado

 

Tópicos: Licenciatura en Derecho
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