Si bien, las causas del suicidio son variadas, es un hecho que la mayoría son originadas por el acoso, la violencia y la agresión tanto física como psicológica que se vive en los diferentes entornos sociales en los que coexistimos.

suicidio_2.jpg

El suicidio no es como pudiera pensarse: una situación aislada que aqueja solo a aquellos con historias de vida trágica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS),  el suicidio es la segunda causa de defunción entre las personas de 15 a 29 años. Más de 800 mil personas se suicidan cada año. La mortalidad por suicidio es superior a la mortalidad total causada por la guerra y los homicidios en un 57%.

No se trata de hablar de prevención del suicidio, ya que éste es un fenómeno social que va en aumento en gente joven y niños; es hablar sobre la sociedad que estamos construyendo cada uno de nosotros.

Si bien, las causas del suicidio son variadas, es un hecho que la mayoría son originadas por el acoso, la violencia y la agresión tanto física como psicológica que se vive en los diferentes entornos sociales en los que coexistimos.

Los niveles de estrés, agresión, inseguridad y vulnerabilidad que se experimentan a diario, atentan contra la salud mental de todos los individuos, especialmente los más jóvenes que reportan experimentar altos niveles de ansiedad por las expectativas de un futuro “prometedor” y la presión de los adultos por cubrir una serie de actividades y estándares que supuestamente aseguran un “mejor futuro”.

Suicidio_1.jpg

Cobran relevancia, entonces,  dos ejes de acción:

  • Los núcleos familiares. Los padres de familia deben fomentar y desarrollar habilidades sociales y emocionales dirigidas a la resiliencia; capacidad de sobreponerse a situaciones traumáticas o difíciles. Dichas habilidades requieren de enseñar el autocontrol, comunicación asertiva, manejo de emociones, contar con espacios y rutinas específicas para la convivencia familiar, así como el desarrollo personal como son los deportes, artes y actividades culturales.
  • Los centros de convivencia y encuentro social. Por esto nos referimos al lugar de trabajo, centros deportivos, afiliaciones sociales, centros religiosos etc. Estos son lugares donde conviven una cantidad importante de personas durante periodos prolongados, es por ello que se puede promover el buen convivir, además de identificar individuos que presentan conductas de riesgo para ser canalizados e intervenidos oportunamente. Los responsables de las áreas, patrones, Recursos Humanos, directores, etc., deben prestar especial interés a la convivencia que se presenta entre las personas y contar con programas de prevención y desarrollo humano, así como reforzar valores como la inclusión, tolerancia y respeto, principalmente.

Todos los hombres y mujeres somos capaces de crear un ambiente constructivo o destructivo a nuestro alrededor, desde nuestra conciencia y trato cívico hasta nuestra calidad humana. Si cada uno de nosotros es consiente y responsable de las conductas dirigidas hacia el otro, la depresión, el trastorno bipolar, la ansiedad y el suicidio dejarán de ser tópicos de prevención, en caso contrario, serán síntomas de una sociedad desintegrada, aislada, estresada, esperanzada y muy asustada.

No prevengamos el suicidio, prevengamos la agresión, violencia y desinterés hacia nuestro entorno.

Estudia una Licenciatura en Psicología

Tópicos: Licenciatura en Psicologia
New Call-to-action

También te puede interesar:

Estudia en la UNITEC
Solicitar Informes
Conoce nuestro Hospital Simulado