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Por Paola Bernal y Judith Arriaga, Directoras de las Licenciaturas en Nutrición y Enfermería, respectivamente.

El consumo de ácido fólico, antes del embarazo y durante los primeros tres meses de gestación, es importante para prevenir malformación del tubo neural (cráneo y columna vertebral.) La cantidad mínima recomendada es de 400 microgramos al día.

Por otra parte, existe una relación entre el consumo de alcohol y tabaco de la mujer embarazada y del bajo peso al nacer de los niños. También se asocia con problemas visuales, auditivos o con dificultad de aprendizaje o desórdenes de atención, así como con algunas malformaciones congénitas. Por ello, se restringe el consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo.

De igual forma, el consumo de drogas como la cocaína pueden producir daños cerebrales en el bebé, partos prematuros y niños de bajo peso.

Evitar la automedicación es otro factor que ayudará a prevenir discapacidad en los nacimientos, pues muchas sustancias químicas omedicamentos pueden producir malformaciones congénitas, como labio leporino, brazos y piernas deformes.Las sustancias generan daños irreversibles en muchos órganos y lesiones en el cerebro del niño, lo que afectará su desarrollo motor (los movimientos de sus brazos, piernas, cara, etc.) o su desarrollo intelectual.

Asimismo, el contacto con sustancias tóxicas puede ser tan peligroso que lleva a producir malformaciones, discapacidades y hasta la muerte de los niños al nacer. El peligro no sólo está presente durante el embarazo de la mujer, puede ser que antes del embarazo la madre o el padre hayan tenido contacto con ciertas sustancias tóxicas.

Respecto a la incompatibilidad sanguínea, ésta se presenta cuando en la pareja la mujer tiene tipo de sangre Factor RH- y el varón Rh+. Si el bebé hereda el factor Rh+ se manifiesta la incompatibilidad en la presencia de anticuerpos maternos que reconocen como cuerpo extraño a los glóbulos rojos del bebé.

La presión arterial alta y el aumento excesivo de peso son signos de preclamsia, enfermedad de mucho cuidado para la madre embarazada. Ésta puede producir daños al niño durante el último trimestre del embarazo, provocando desnutrición (la placenta no funciona adecuadamente) y, al momento del parto, le puede producir lesiones que en ocasiones llegan a una discapacidad.

Finalmente, enfermedades como la varicela o la rubéola pueden ser muy peligrosas y producir discapacidades en los bebés. La toxoplasmosis es otra enfermedad de mucho riesgo para la mujer embarazada. Las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, el herpes vaginal y la sífilis deben ser evitadas o controladas.

En el sentido estrictamente nutricional, cuando una persona ya presenta una discapacidad, es importante la práctica de ejercicio para poder desarrollar, de forma adecuada, los músculos que faciliten la movilidad. Esto implica un consumo suficiente de calorías y, en específico, de proteínas.

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