Si tu propósito de año nuevo fue comer sano, prográmate para lograrlo a través de estos súper tips. ¡Comienza el 2016 con el pie derecho!

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¿Cuántas veces te has comido lo primero que se te cruza en el camino y a cualquier hora, porque no tienes tiempo o simplemente porque te mueres de hambre? ¿Cuántas horas te has pasado sin comer porque tienes muchos pendientes o por culpa de una emergencia en el trabajo?

Las dinámicas y el ritmo de trabajo nos conducen a alimentarnos de forma inadecuada. Esa mala o pésima alimentación es el principio de múltiples males, que van desde la obesidad hasta la hipertensión arterial o la diabetes mellitus, entre otros padecimientos. Por eso, vale la pena adoptar, como mínimo, las siguientes buenas costumbres:

Desayuna
Antes de empezar la jornada laboral, desayuna. Es tu primer alimento
del día y es el que te proporcionará la energía que necesitas para arrancar.

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Toma refrigerios
Comer una colación te permitirá controlar la ansiedad y los picos de glucosa, evitando que sientas hambre antes de que llegue la hora de la comida. Elige alimentos saludables y prácticos como: frutas, verduras, barritas de cereal y yogurt.

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Bebe agua
Para que tu cerebro y cuerpo funcionen adecuadamente, es vital mantenerte bien hidratada en el trabajo. La recomendación es consumir de ocho a 10 vasos de agua diariamente. De preferencia, evita los refrescos, jugos y bebidas azucaradas, y elije agua simple.

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Lleva la comida de casa a tu oficina
Si pasas la mayor parte del tiempo en el trabajo, lo más conveniente para tu salud es preparar tu comida en casa. De esta manera:

  • Controlas la ingesta de calorías.
  • Te aseguras que los alimentos tienen menos grasa y sal.
  • Elijes tus horarios de comida.
  • Garantizas que tu comida esté preparada de una manera higiénica y, además,
  • Ahorras

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La única persona responsable de cuidar tu alimentación y la de los tuyos, eres tú mismo. Y para no aburrirte, varía y enriquece tu dieta. Son muchas y variadas las fuentes de información de donde puedes sacar recetas balanceadas; averiguar el contenido calórico y nutrimental de frutas, semillas,verduras, hortalizas, pescados y otras carnes, etc.; o descubrir la riqueza que encierran alimentos que quizá no te has animado todavía a incluir en tu dieta.

Al final no sólo te sentirás mucho mejor y evitarás enfermedades, también rendirás más y hasta te sobrarán energías para sumar nuevas actividades a la agenda.

La nutrición clínica, la asesoría alimentaria, la tecnología de alimentos y la investigación son áreas en crecimiento que demandan profesionales bien preparados.

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Tópicos: Salud, Licenciatura en Nutricion
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